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Jaro Godoy
Argentina
Ensayo sobre la Soledad.
No quiero mirar hacia atrás y asustarme:
cuán rápido la negra fila avanza,
La naturaleza humana y su escondites de arenas traicioneras,
Serán siempre un espejo difícil de dibujar,
Están aquellos que viven escondidos detrás de una mentira, que de tanto mirarla empieza a ser verdad,
Los otros que no gozan si no maltratan al mas pequeño, con sus ardides, luminarias del infierno,
Otros que viven asustados en el patio del amor sin jamás animarse a entrar,
Los cobardes, hijos predilectos de las sombras, barriendo los restos de una dignidad incendiada,
Los imperdonables, los que no miran mas allá, los que no se atreven a volar,
A dejarlo todo y a partir, por que si, sin saber destino no hora de llegada,
Ni que tren los traerá de vuelta.
Asustada muchedumbre de hormigas celestiales recorriendo los rincones violentos del alma,
Desorientada turba, carcomiendo los cimientos de una ciudad sitiada,
Sintiendo los pensamientos derrumbarse como una vieja y cansada casa de largos brazos,
Ella siempre huele mal, como el aliento del diablo, como rosas en un entierro, como una mirada que ya no esta.
No existe manera de domesticarla no existe freno para su voracidad,
Como no existen vacaciones para su trabajo, de pasaporte siempre vencido.
Puede detener el tiempo sobre el rostro infantil de una rosa,
Bailarina de papel, acróbata impúdica,
Irresistible alma de espejo.
Espada helada que nos cruza el alma sobre el ensayo permanente de futura oscuridad,
La soledad, esa ebriedad sin resaca, dos demonios bailando sobre los hombros,
Solo existe una tristeza mayor en este mundo que ella,
Enamorarse de su soledad.
*Un monótono día sigue a otro igualmente monótono.
Sucederán las mismas cosas una y otra vez, los mismos momentos van y vienen,
un mes viene tras otro y es fácil decir qué sucederá:
Las mismas cosas de ayer y la mañana nunca parece el mañana.
Un monótono día sigue a otro igualmente monótono.
Sucederán las mismas cosas una y otra vez, los mismos momentos van y vienen,
un mes viene tras otro y es fácil decir qué sucederá:
Las mismas cosas de ayer
y la mañana nunca parece el mañana.
Konstandinos Kavafis
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